Cambios muy profundos hacia la transición energética

Transición energética

Cambios muy profundos hacia la transición energética

La Ley de Transición Energética y Cambio Climático augura cambios profundos y transversales, acelerando en particular los cambios en el transporte por carretera.

Se trata de un instrumento clave para la consecución de los compromisos de España ante la Unión Europea en materia de energía y clima en el marco del Acuerdo de París.

El documento ya se encuentra a disposición de agentes económicos y sociales para comentarios, antes de que llegue a la mesa del Consejo de ministros.

Los objetivos de la futura Ley

Entre los principales objetivos de la Ley se plantea:

  • Reducción de CO2 con respecto a 1990: al 20% para 2030 y al 90% para 2050.
  • Energías renovables: generación de un mínimo del 70% en 2030 y del 100% en 2050.

El Plan Nacional de Energía y Clima, y la Estrategia de Bajas Emisiones 2050, son los dos paquetes de medidas que acompañarán la Ley y permitirán alcanzar esos objetivos.

Asociaciones del sector de transporte ya se han expresado en relación a estas medidas, resaltando que se trata de una medida excesiva en sus objetivos y acelerada en sus plazos.

Dos son los puntos clave en los que se concentran las críticas. Por un lado, la prohibición de matricular vehículos ligeros con motores de combustión a partir de 2040 y su circulación a partir de 2050.

Ciertamente, la medida puede tener serios impactos negativos en el transporte y afectar seriamente uno de los sectores que ha logrado sostener la economía y el empleo, e incluso crecer durante los últimos años.

La otra medida que podría poner en jaque al sector es la de prohibir cualquier subvención que favorezca el consumo de combustibles fósiles y la revisión de las actuales, a partir del momento en que se apruebe la Ley.

El impacto de esta última afectaría especialmente las inversiones en tecnologías más eficientes y limpias que suponían una transición hacia la siguiente generación de vehículos cero emisiones.

Si bien estas medidas aceleran la transición energética, también proponen retos a la competitividad para el desarrollo y la incorporación de vehículos eléctricos que algunas empresas de logística y transporte ya están incorporando en sus flotas de distribución.